Esto tiene que ser más fácil

Esto tiene que ser más fácil

Esto tiene que ser más fácil de como yo lo veo…

Esta es una de mis frases favoritas. Me vino a la cabeza en el momento más doloroso que he tenido que afrontar en mi vida. Pensaba que lo que me estaba ocurriendo ya no tenía solución, no podía parar de llorar y no veía la salida por ningún sitio.

Estaba entrando en un gran victimismo… Ya sabes, cuando te dices a ti mismo frases como:” ¿por qué tiene que pasarme esto a mi?”, “no merezco este castigo que la vida me trae”,” ¿qué he hecho mal para tener que pasar por esta experiencia?”. Hasta que un buen día, sentada delante de la chimenea de mi casa y agotada de tanto dar vueltas en obsesivo circular a lo que me estaba pasando, me escuche a mi misma diciendo “Esto tiene que ser más fácil de cómo yo lo veo”. Ahí estaba una de mis voces interiores hablando, me quede quieta y preste atención de nuevo a la frase, por fin mi sabio interno tuvo una rendija por donde manifestarse para ayudarme a enfocar la situación de una manera diferente.

Y es que bueno ya sabemos como dijo Einstein, “locura es hacer siempre lo mismo, esperando resultados diferentes” y yo constantemente hacia lo mismo, que era lamentarme una y otra vez por la situación que estaba viviendo.

Así que hice caso a mi sabio interior y me puse las gafas de ver la situación que me acontecía desde la perspectiva de “esto es fácil”, el ponerme esas gafas evidentemente suponía un cambio de actitud. No voy a decir que me salió a la primera porque tenía tan trabajada y marcada la ruta neuronal del victimismo que abrir una ruta neuronal nueva con el nombre del aprendiz era complicado. Sin embargo, estaba dispuesta a hacerlo; no a intentarlo si no a hacerlo y me dije, “bueno ya sé lo que hay en la ruta victimona, cómo me veo, cómo me siento y las palabras que me digo que tanto daño me hacen, así que voy a hacer algo diferente”.

De lo primero que me di cuenta cuando cambié mi actitud y me puse las gafas de aprendiz fue que me agobiaba tanto porque, normalmente lo que hacía, era meter en el mismo paquete todos los problemas, fueran grandes o pequeños, fáciles o difíciles de solucionar y claro, el paquete cada vez era más grande y el agobio también.

Así que decidí abrir el paquete y dar la preferencia y la importancia que cada uno de los problemas tenia, los iba solucionando uno a uno y mi nivel de presión llego a bajar muchísimo, tanto que ya no les llamaba problemas si no situaciones a resolver.

Este es uno de los motivos por lo que he decidido crear este blog, para compartir pensamientos, experiencias y reflexiones de las situaciones que constantemente la vida me ha traído, me trae y me traerá mientras esté viva.

Me gustaría, desde mi experiencia, animaros a que os pongáis esas maravillosas gafas de ver las situaciones de la vida desde “es más fácil de cómo lo vemos” para dejar de sobrevivir y comenzar a vivir con plenitud.

Hace poco pregunte a una persona muy querida para mí “¿qué es para ti ser feliz?” y me contesto, “que nunca pase nada”. Mi respuesta fue: “si nunca te pasara nada sería porque estarías muerta”. La vida es movimiento, no vamos a poder impedir que las cosas pasen, tanto las que nos gustan como las que no; sin embargo, si podemos elegir nuestros pensamientos y la actitud que vamos a tomar ante ellos.


geni millan formadora